
1.2.- Fisiócratas y Mercantilistas
Palabra que viene del griego "physis", que significa naturaleza. En la década de los 50 se publican en Francia algunas obras que nos indican el interés de sus autores por los temas económicos y más en concreto por los problemas de la agricultura.
Es en este clima intelectual donde hay que situar el nacimiento y desarrollo de la escuela fisiocrática. Se trata de una auténtica escuela, es decir, de un grupo de intelectuales que se reúnen en torno a un maestro y elaboran una doctrina compartida. Se trata de la primera escuela de pensamiento económico de la Historia. Se puede decir que con la fisiocracia nace la economía política como ciencia, es decir, se busca un saber que formule leyes generales sobre los fenómenos observados. Hasta entonces el pensamiento económico mercantilista no había pasado del nivel de la observación y la reflexión de sentido común. La fisiocracia busca respuesta a la misma pregunta fundamental que el mercantilismo: en qué consiste y cómo se acrecienta la riqueza de la nación. El fundador y patriarca de la escuela fue François QUESNAY (1694-1774).
Palabra que viene del latín "mercator", que significa mercader. Su origen se remonta a siglo XVI, a la caída del feudalismo, cuando se inicio el estado fuerte y centralizado. Pero no es hasta fines del siglo XVII cuando se puede hablar con propiedad y toma cuerpo de doctrina económica el mercantilismo entendido como enriquecimiento de las naciones mediante acumulación de metales preciosos.
En el mercantilismo la esencia de la actividad económica se centra en la adquisición de monedas y metales de oro y plata como única forma de enriquecerse el estado. Es centralista al considerar que es el propio estado el que debe organizar y programar la adquisición de metales preciosos. Con el mercantilismo aparece por primera vez el concepto de balanza comercial, ya que los países se ven forzados a desarrollar al máximo las exportaciones de productos pagaderos en oro y plata y reducir en lo posible las importaciones que supongan pagos en este tipo de moneda. El mercantilismo propicia una balanza comercial constantemente favorable. Esta doctrina implica una gran dedicación al marco legal que regula la producción y el comercio, como vías de conseguir una óptima organización que lo facilite: desarrollo de la infraestructura del país, comunicaciones, puertos, desarrollos de mercados exteriores que absorban exportaciones, etc.
A lo largo de los siglos XVII y XVIII en los que se desarrolla esta doctrina económica, el mercantilismo se presenta con matices y modalidades distintas según los países o las épocas.